Estos días estoy preparando una nueva conferencia sobre las redes sociales, en este caso, centrándome en las consecuencias de un uso inadecuado de las mismas.

Uno de los temas que no debe obviarse (por evidente que parezca) es el asunto de la publicación de fotografías. El hecho de subir imágenes en redes sociales como Facebook resulta asombrosamente sencillo, asequible para cualquier persona con conocimientos básicos de Internet. Además, las redes sociales ofrecen al usuario la posibilidad de alojar la cantidad de imágenes que desee, pudiendo acceder a ellas desde cualquier parte del mundo y en cualquier momento, así como compartirlas con sus amigos y familiares al instante. El problema es que es muy complicado controlar 100% quién verá nuestra foto en aquella despedida de soltero… Y todos hemos escuchado más de un caso en el que esa foto nada favorecedora cae en manos del jefe de turno…
¿Cuántas personas son realmente capaces de configurar adecuadamente la privacidad de su información personal en las redes sociales? Si a esto sumamos el principal componente de las redes sociales, la viralidad, podemos rezar para que nuestros datos no caigan en manos equivocadas.
No debemos olvidar que las redes sociales en Internet son sistemas globales de relaciones entre individuos, que replican
y maximizan las estructuras sociales existentes en la vida real o analógica. Y una de las diferencias más importantes es la inmediatez y el alcance de los mensajes que enviamos desde estas redes.

Otro tema que hay que controlar muy bien es la suplantación de identidad. Este riesgo que antes se producía de forma puntual, ahora es inherente a las redes sociales debido a su propia estructura interna, de tal modo que cualquier persona pueda rescatar y construir en pocos minutos un perfil completo y usarlo como propio.

Normalmente, todos los avances tecnológicos conllevan riesgos, como el surgido a raíz del uso extendido de la geolocalización. Es evidente que, si una persona advierte públicamente en Twitter o Facebook que se encuentra en la playa junto a sus amigos, el nivel de seguridad de su casa en Segovia descienda notablemente. Lamentablemente esta información representa una herramienta idónea para la preparación de atracos y robos mediante el estudio de pautas de comportamiento.

Las redes sociales representan un excepcional escaparate en el que el usuario puede publicar lo que desee: muchos lo utilizan como herramienta profesional, mientras que otros publican sin pudor los detalles más personales de su vida privada, bien por desconocimiento de los riesgos para su privacidad e intimidad, o bien por simple imprudencia.

Mi consejo final sería el que ya hemos escuchado en innumerables ocasiones: no publiques nada que no quieres que se sepa!!