Cómo llevar a cabo las Flipped Classroom

Quien me conoces, sabe que soy un apasionado de la educación y siempre estoy buscando nuevas metodologías y herramientas.

La educación del siglo XXI está cambiando considerablemente: Método Montessori, Design Thinking (Método del Caso), Aprendizaje Basado en Retos (ABR), Método Waldorf, ScienceLab, Método Fontán…, son solo algunos ejemplos de nuevas tendencias educativas; entre ellas también se encuentra la Flipped Classroom (clase invertida), que está bastante en auge.

El Flipped Classroom (FC) es un modelo pedagógico que transfiere el trabajo de determinados procesos de aprendizaje fuera del aula y utiliza el tiempo de clase, junto con la experiencia del docente, para facilitar y potenciar otros procesos de adquisición y práctica de conocimientos dentro del aula.

Sin embargo, “flippear” una clase es mucho más que la edición y distribución de un video. Se trata de un enfoque integral que combina la instrucción directa con métodos constructivistas, el incremento de compromiso e implicación de los estudiantes con el contenido del curso y mejorar su comprensión conceptual. Se trata de un enfoque integral que, cuando se aplica con éxito, apoyará todas las fases de un ciclo de aprendizaje. (Taxonomía de Bloom)

La clave de la metodología didáctica Flipped Classroom está en el protagonismo del alumno, en la implicación y la motivación en su propio aprendizaje. Si en una clase tradicional el estudiante pasa la jornada escuchando las explicaciones de cada materia y luego hace las tareas en casa, en la clase invertida o pedagogía inversa llega al aula con unos conocimientos previos y conceptos básicos adquiridos y allí se dedica a la realización de sesiones prácticas, muy participativas.

En el aula se interactúa, se colabora con otros compañeros, se dialoga, se experimenta, se generan ideas, y se resuelven dudas. Y para que todo ello se pueda desarrollar adecuadamente, el espacio ha de adaptarse a los alumnos, que eligen cuándo y dónde aprenden. Las clases deben contar con zonas para trabajar en grupos reducidos y hacer actividades tipo taller, o con rincones de aprendizaje específicos.

En definitiva, el alumno es el pilar básico y el profesor es un guía, un acompañante que lo va observando continuamente, lo ayuda, y lo retroalimenta.